20 de junio de 2008

De Saber Que Vendrías Te Tendría Un Pastel

Mi cumpleaños en la adultez ha sido con toda honestidad pocas veces un feliz cumpleaños. Debe ser mi tendencia vitalicia a la miseria, o la sucesión de una serie de eventos desafortunados año tras año.

Cuando nací, se jugaba el mundial de fútbol y mi papá me llamó "mi tesoro del mundial" haciendo alusión a las monedas conmemorativas que se vendían en México por el evento. Infancia es destino o lo que ustedes quieran, pero cada 4 años mi cumpleaños es desplazado por algún partido importante de octavos de final. Así, tuve mis fiestas de cumpleaños adornadas con "Pique" de México 86 en la piñata (y un retraso de 2 horas para recibir a mis invitados, pues estaba jugando Alemania). A partir de ahí, cada mundial futbolero debo revisar primero el calendario de FIFA para no errar y hacer una fiesta fallida o una en la que de plano me supliquen que ponga el partido.

El clima ha sido otro de los factores que ha influido en el cumpleaños: "sí ibamos a ir, pero, ¿si viste como llovió?

Para mis desgracias en la familia hay muchas personas que cumplen años el mismo mes y un primo que cumple años el mismo día, resultado: la mitad de la familia que simpatiza más conmigo acudía a mi fiesta, la otra mitad a la de él, después la mitad pro-primo llegaba a la mía a hacer acto de prescencia por que ya era tarde.

Cuando me fuí del castillo de la reyna los cumpleaños cambiaron: períodos de examenes, amigos ocupados, trabajo en la oficina, casi siempre soledad.

En una ocasión (por diversas circunstancias ajenas a las personas que me aman y que amo) pasé mi cumpleaños absolutamente sola. Aparentemente es una fecha sin importancia (ajá, echa atrás todos los años en que desde el amanecer a la noche eras la reina por un día solo por esa fecha sin importancia), pero nunca me he sentido tan triste (a pesar de que jugó México y ganó...) como aquel cumpleaños donde el amor y el calor de los que me quieren no llegaba a través de la línea telefónica (por mucho que intentábamos) ni por las tarjetas de internet.

A partir de entonces he intentado siempre de desvalorizar mi cumpleaños. Tampoco he podido. Lo cierto es que a mi alrrededor (a veces el alrrededor mide miles de kilómetros) hay gente que me quiere y que recuerda mi cumpleaños y recibo llamadas desde temprano de casa de la reyna, mañanitas cantadas por dos vocesitas infantiles que me anudan la garganta, mensajitos de texto de quiénes están más lejos (en tiempo y en distancia), invitaciones divertidas de quiénes han estado cerca y desean que tenga un buen día, besos, abrazos y regalos sorprendentes de él, visitas que transforman la ciudad en un sitio mucho más agradable, pastel de cumpleaños; y al final del día realmente pienso que tuve un muy feliz cumpleaños. Gracias!


18 de junio de 2008

Las Palabras Y Las Cosas

...Forgive me pretty Baby but I always take the long way home...

¿ Y si ahora te digo que estoy aterrada de volver?
¿ Y si te digo que desde hace tiempo me dí cuenta que empecé a volver el mismo agosto que tomé un autobús y salí de ahí para siempre?
¿Y si te digo que la certeza de tener certezas es la incertidumbre más fuerte e insoportable que he sentido a ciencia cierta?

Pero es que nunca antes fue tan real como ahora que los dos lo hemos dicho. Nunca pronunciar algo fue para mí tan peligroso. Casi se siente tan real como tener las maletas listas y los boletos comprados.

Volver, la sola palabra pavimentó la autopista que no existía, la que nos va a llevar (de vuelta) a casa.

Doña Luz

Llegó a casa como por accidente. Coincidió que mi papá tenía que dar un banquete. Coincidió que ella había perdido el trabajo en "Los Flamingos". Coincidió también que después del banquete la necesitamos en casa.

La sirvienta... era el nombre que le dábamos a quien se ocupaba de ese trabajo; y la sirvienta fue el nombre que le dimos a ella.

Sin embargo Doña Luz fue entrando lentamente en nuestras vidas, lento como caminaba, lenta y sigilosamente como entraba a nuestra casa cada mañana.
Y se formaron rituales (hábitos también les dicen) en los que ella se volvió imprescindible: muñeca ladrando desde el primer momento que ella entraba a la casa... todos los días... las plantas del patio que crecían, verdeaban y floreaban solo bajo sus cuidados y regaños. Y la exquisita comida.

Siempre me llamaba, ya estuviera yo viendo la televisión, haciendo la tarea, cualquier cosa, para probar lo que estaba haciendo. Ella sabía que mi debilidad era "meter los dedos" en la olla. Yo sabía que su debilidad era que "le chulearan" su comida.

Como fueron pasando los años se fueron haciendo cotidianos los tamales de chipilín, los frijoles de la olla, el mole y los chiles rellenos que no picaban nada, las aguas frescas, el arroz rojo, el pollo asado casero.

Se fueron haciendo cotidianos también los trastes de Doña Luz, que a diferencia de los que habían en casa (utensilios de alta cocina de acero inoxidable que usaba mi papá) aportaban a los guisos la calidez y el sazón del barro, la madera y la edad. "Haga los frijoles en la olla presto" insistía mi papá, "los hace en un ratito y no gasta tanto gas". Pero ella sabía que la lentitud de su olla de barro, cociendo los frijoles toda la mañana, inundando la casa con olor a chipilín era ingrediente básico de nuestra comida, de nuestra casa.

La sirvienta, era el nombre que le dábamos a quién se ocupaba de ese trabajo. Para ella no era un trabajo, para nosotros dejó de serlo con el tiempo y se volvió sencillamente Doña Luz.
Nunca quiso sentarse con nosotros a la mesa, había que insistirle. Había que insistirle también para que fuera al médico si se enfermaba...

Fue envejeciendo a nuestro lado, en nuestra casa.

Llegó un momento en que únicamente cocinaba y atendía las plantas, hubo que pagar a alguien que le ayudara con el resto, hubo que contratar a una sirvienta.

Llegó a casa como por accidente, casi como por accidente se fue.

Tres médicos la vieron. Los dos primeros no encontraron que tenía, el tecer médico lo encontró sin darse cuenta o sin darnos cuenta a nosotros de la gravedad de su estado. -Hepatitis- dijo- únicamente vitaminas y dieta.

Se quedó en su casa. Tenía mucho dolor y cansancio y un color amarillo que mezclado con el oscuro cenizo de su piel daba un color de muerte.

Estaba animada, fuimos a verla ese día, a llevarle más vitaminas, a reanimarla. Estaba de pie, feliz de verme (yo no vivía más ahí, estaba de vacaciones), lloraba de la emoción.

Dijo que sentía que moriría, mi mamá la tranquilizó. No podía ser, ya estaba siendo atendida. Mi mamá había pagado un médico especialista para que la atendiera, después de que ninguno de los médicos del servicio público pudo ayudarla.

Esa noche murió. Una mezcla de sentimientos se desataron cuando mi mamá entró al cuarto esa madrugada.

Lloramos. Nos llenó la tristeza. -¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?- Murió Doña Luz- ¿Quién era? - Pues ella era... ¿la sirvienta? ¿la señora que trabajaba en mi casa? ¿Mi nana? (tengo 21 años!)

No hubo palabras, murió Doña Luz. Así sin explicaciones. Así como por accidente. Así como llegó.

¿Cuál es el nombre que se le da a quien cuidó de ti, de tus plantas, de los tuyos? ¿Qué nombre tiene quien estaba en casa, sin palabras sabias ni consejos de vida, pero con una buena sopa de lentejas que te cambiaba la existencia, o unos duraznos en almíbar con propiedades terapeúticas?
Qué pobre es el lenguaje a veces, que no tiene la palabra para explicar, para explicarla a ella. Que rico y qué ingenuo es a veces, que de forma azarosa la llamó desde siempre lo que siempre fue: Doña Luz.

9 de junio de 2008

Post Del 7 Y No De Hoy

Vivo en la trastienda de una oficina. El baño es tan pequeño que la regadera está justo sobre el excusado. No tengo cocina, ya no digamos estufa. Cocino en microondas y mi dieta está basada en sopa de pasta, gluten y arroz. No tengo auto, viajo en "combi" cuando necesito moverme por la ciudad.

No puedo recordar la palabra que usaste: solidez? concreto? propiedad? seguridad? estoy segura que no era ninguna de éstas.

Pareciera que así como uno pasa de sensoriomotriz a preoperacional o de 5o a 6o año... debe pasar obligatoriamente del departamento amueblado estilo "rebajas de wallmart" a una casa tri-recámaras-bi-cochera, 2 y 1/2 baños, minivan en la puerta y un lindo jardín.

Pienso en mi tiempo y en el tuyo. Me comparo con la gente a mi alrrededor y me siento atrás en la fila. Y me comparo a veces y me siento con algunos metros de ventaja delante del pelotón.

Pienso en tu tiempo y siento que debo apretar el paso, que no hay tiempo que perder. Como el conejo de Alicia veo el reloj solo para angustiarme y correr. Aunque aun no tenga claro hacia dónde ni por qué.

Solidez, seguridad, firmeza, no recuerdo la palabra. Pero mientras hablabas de esto se me llenaban los ojos de lágrimas. Como si esto significara que estabas renunciando a mí. Irónicamente tu hablas de solidez en la tierra donde yo ubico todo lo que es sólido. Hablas de seguridad justo ahí donde yo me siento segura. Y sobre todo, hablas de todo esto pintando un panorama que me incluye.

Una vivienda en la trastienda de una oficina no es bajo ninguna perspectiva de ninguna cultura o subcultura un signo de progreso o cuando menos de estabilidad.

Pero, si pienso en tu tiempo y en el mío... sin mirar los tiempos de mis primos exitosos y solventes, o de mis compañeros de universidad con mejor ropa y mejor auto (con auto de hecho), o los tiempos de los libros de desarrollo humano...
Si miro mi tiempo de niña que decidió ser mujer hace tres años, mi tiempo sin renta subsidiada por los padres ni lavandería gratis cortesía de mamá...
Si miro tu tiempo de hombre que decidió ser libre hace 7 años, saltando al vacío, sin nada más que una sonrisa y la ropa mojada, tu tiempo de aprendiz del capital a la edad que se cree que se ha aprendido casi todo...
Si miro nuestros tiempos solos, sin otros tiempos, medidos por tu reloj de extensible desajustado y mi reloj dorado de cumpleaños, si nos miro solos, esa palabra que usaste (la que no recuerdo) solidez, estabilidad, seguridad; se ilumina en la trastienda de la oficina bañando las mañanas en las que despertamos con sonrisas, los desayunos de café y galletas "Soriana", las sesiones de televisión nacional en la que ambos carcajeamos con el mismo viejo capítulo repetido, los muebles de campismo que hoy son la decoración de casa.

Es verdad que a veces añoro la casa tri-recámara, pero no siento añoranza de estabilidad. Hoy, sin una estufa, bañándome junto al excusado, cenando gluten y viendo cada noche Malcolm (otra vez) me siento establemente/seguramente/sólidamente muy muy muy feliz.

Feliz 7 aniversario!

4 de junio de 2008

La Banda Sonora De Lo Que Viví

Escena: La carretera la sepultura después de casi tres horas de viaje, calor, ella mareada, las dos ansiosas pues llegaremos al mar (desde la sepultura podía verse), viajando en la parte trasera del auto que entonces era enorme. Mi papá maneja, mi mamá nos mantiene entretenidas: hay que encontrar palabras en la carretera con la A... con la B....

Y suena:
" Ok, tiene la voz de puto el que no cante: Estoy esperando mi camión en la terminal del ADO...."

27 de mayo de 2008

Yo Confieso...

Que Ortega y Gasset me suena a Simon & Garfunkel


Que Magritte me suena a Marguerite Duras y ambos nombres me hacen pensar en esta mujer:


...que no tengo tema de tesis y me quedan 21 días....

5 de abril de 2008

Nunca Cambies

poodle dice:
Oye, que tipo de música toca Metallica? o sea, como se clasifica su música?

---- dice:
trash metal mampo

poodle dice:
mampo? cómo?

---- dice:
Sí, o sea, son como los Timbiriche del Metal....

poodle dice:
con razón me gustan....

5 de marzo de 2008

Cómplices II


Era la época en que ella trabajaba todo el día. Llegaba por lo regular tan tarde que nosotras ya dormíamos. Pero eso no impedía que habláramos. Ella siempre buscaba la forma de hablar, de convivir con nosotras aunque sea un rato. Y el rato que podía, era muy temprano en la mañana, al desayuno antes de ir a la escuela. Aunque ella llegara de madrugada, despertaba antes de las 6 para preparar el desayuno.
Lo cierto es que nosotras no desayunábamos así lo que se dice desayunar, y es que, a quién le da hambre a las 6 de la mañana? , y lo cierto también era que ella no sabe cocinar. Por lo que los desayunos de esa época eran una conjunción de sacrificios y buenas intenciones familiares.

Esa mañana el desayuno eran quesadillas. Bajamos de la habitación sintiendo un olor... a carbón. Llegamos muy dispuestas al desayuno y a la conversación detallada de nuestro día (el anterior, claro). Y estaba ella de pie, sartén en mano volteando a nosotras con una gran sonrisa:

-A quién le gusta lo quemadito?

Mi hermana y yo nos volteamos a ver casi con compasión:

-A ella...

Dijimos al unísono mientras nos señalabamos mutuamente, seguidas de una sonora carcajada de las tres.

1 de marzo de 2008

Descubrir el Confleis


Memorias del subdesarrollo, le llamas tú, haciendo alusión al libro que ni tu ni yo hemos leído. Para mí es simplemente la belleza, el encuentro de las casualidades (las tuyas y las mías), de que a tus 40 presencio estos detalles con la emoción con que una madre descubre la primera palabra de su primogénito.

Así, me encanta "descubrirte" las marcas de quesos, las comidas típicas, los modismos, los lugares.

Pero disfruto mucho más, la real belleza llega cuando esos descubrimientos, cuando esas "primeras veces" salen del lugar menos esperado, como de la bolsa del super.
(y esperate a probar las zucaritas)

29 de febrero de 2008

Después de 3 años estamos compartiendo "el libro". Tu nunca lo habías leído. Yo tengo la impresión al leerlo de nuevo que nunca lo leí tampoco. Está subrayado lo que leí entonces. Me sorprende el hecho de no no haberte encontrado entonces, en las líneas que dejé de subrayar, en el mismo personaje en el que me encontré yo misma.
Después de 3 años aún te descubro, como nuevo.

De Noche Vienen Los Monstruos Inocuos Del Mar

i

Mi hermana comentó por el chat que habían inventado una crema que permitía tocar a las jellyfishes.
Esa Noche soñé con una playa oscura, como si fuera de noche. En la playa había un hotel grande y feo (parecía más bien un edificio de departamentos de una urbe sobrepoblada). Frente al hotel habían muchos camastros y en ellos ancianos canadienses o americanos asoleándose, con lentes oscuros, sombreros playeros y trajes de baño como si realmente hubiera sol. De pronto venía gente desde el hotel gritando que ya venían, ya estaban llegando. Se veían felices. Había niños y parejas, familias sonrientes. En la playa se habían "varado" decenas de Jellyfishes gigantes, rosas-transparentes. Todos corrían a abrazarlas. Yo corría y "me arrojaba" a una de ellas, era una sensación increíblemente agradable, fresca y suave. Apoyaba en ella mi cara, torso , tenía los brazos extendidos como rodeándola con un gran abrazo, donde yo hacía más presión mi cuerpo se hundía como en una gelatina.



ii
Estaba en el mar. Un mar de olas suaves. Estaba parada mientras sentía como las olas iban y venían hacia la orilla. Yo estaba sumergida hasta la cintura o el pecho. De pronto sentía que algo rozaba mi mano, había algo en el agua que había pasado junto a mí. Podía ver después que era lo que me había rozado. Era una ballena, tenía forma de beluga, colores de orca y se veía tan amistosa como una gran ballena gris. De pronto noté que había más de una. Empezaban a nadar cerca mío, la sensación del agua yendo y viniendo empujando mi cuerpo en su vaivén, mis manos extendidas por donde las ballenas pasaban para rozarlas primero, tocarlas después, prenderme de ellas.. empezó una danza con ballenas, podía acariciarlas y la sensación de una piel ahulada, lisa, suave se quedó en mi memoria como si en verdad alguna vez hubiera tocado una.


iii
Flotaba sobre una tabla de fibra de vidrio transparente, yo y mucha gente más, cada quien con su propia superficie flotante transparente dentro de una piscina-estanque gigantesca, en un parque acuático. A mi alrrededor estaban las atracciones clásicas de un parque: toboganes, piscinas, chapoteaderos. Pero aquel estanque era la atracción principal: en el fondo estaban los hipopotamos. La tabla transparente era para poder verlos (como a través de un vidrio) mientras flotabas. No se debía sumergir nadie, los hipopotamos son animales muy agresivos. La seguridad estaba garantizada mientras flotaras sobre tu trozo de "vidrio" y los vieras desde la superficie. Ahí estaban. Bellos como vacas pastando en el fondo del estanque. Había crías que llamaban la atención de todos. Una cría comenzaba a nadar un poco hacia la superficie y estiraba su larga trompa de elefante hacia mi, yo sumergía mi mano y la tocaba y nos quedamos así, yo y la bestia agresiva en una larga caricia de mano a trompa.

27 de noviembre de 2007

Freud diría algo (otra vez)

Teníamos que desaparecerte. Así que fingíamos tu muerte en el metro. Así, te arrojaban a las líneas del metro obviamente cuando este iba llegando y morías ahí... cómo es que era fingido? preguntáselo a mi inconsciente, pero así es como lográbamos desaparecerte, todos sabían que estabas muerto y ya.
Yo por otro lado tenía que esconderme, era natural que la gente me viera triste, desconsolada, llorando a mares por tu muerte, y como conocemos mis habilidades histriónicas (poco menos desarrolladas que las terapéuticas) pues lo mejor era que nadie me viera, así nadie sospecharía del plan...
Me ocultaba en un callejón que no era oscuro, sino que tenía esa luz naranja que ponen en los alumbrados públicos... que tampoco es que ilumine, más bien le da a todo ese tono ... naranja...
Estaba yo ahí con mucha gente que esperaba el autobús, pero no recuerdo haber tomado el autobús, solo que de pronto estaba yo por otro lado, como en un lugar de pasillos (laberinto?). LLegaba mi primo, el que es doctor y es alto, pero acá estaba más bajo que yo. Me explicaba por que es que estaba bajito, pero no recuerdo que me dijo. Y ahí estaba esa señora que me miró muy despectivamente mientras hablaba yo con mi primo, y entonces la seguía, me había molestado su mirada, o sea, me importaba que esa señora a quien nunca he visto más que ahí me viera de esa forma. La seguía, le pedía que hablaramos, pero no se detenía, finalmente entraba a una habitación (su casa? su oficina? importa?) y le preguntaba que qué le pasaba. Decía la respuesta más obvia (inconsciente poco creativo): "nada", con cara de molesta, como si estuviera decepcionada de mí. Y ahí iba yo, le preguntaba si le había hecho yo algo a ella, y su respuesta (inconsciente creativo): "pues en lo femenino no, pero en lo masculino..." (????) frase que yo interpretaba como: "eres una zorra". Sí, eso significaba lo que ella me decía, y yo empezaba a argumentar que el tipo bajito era mi primo, el primo doctor alto, que solo hablábamos, que hablar con un hombre no significa "fallar en lo masculino" y que además yo ya no tenía con quién más hablar, pues a mi mejor amigo lo habían arrojado a las vías del tren (metro?), al decir esto, rompía en llanto, como lo que en el plan de tu desaparición nunca creímos que pasaría. Mi tristeza era contundente, lloraba horriblemente. Después de esto le dije: "Nunca, nunca me vuelvas a hacer algo así" (voz quebrada por el llanto, pero marcada por la ira). Claro que en este momento ya no estaba ella, sino que yo hablaba por un radio. Dejaba el radio en la mesa frente a dos mujeres y me salía del lugar, hacia una calle con mucho tráfico.
Mientras caminaba por la banqueta y me alejaba una de las mujeres me gritaba: "cualquiera puede fingir el llanto, eso no te exonera de nada", al menos no de faltar en lo masculino, reflexiono ahora.

Conclusión: La idea de morir en el metro pudo ser solo tuya, así que cuando quieras desaparecer deja que yo haga los planes, ya que los tuyos me hacen cometer faltas en lo masculino.
-I want a birthday party
-Is it your birthday?
-No

25 de junio de 2007

De Hace Tiempo....

Texto que nació hace tiempo, al leer el nick del messenger de alguien con quien no hablo


Como no se que darte, pienso darte algo bonito, como la nota de una cuerda de violín o el primer paso de un baile sencillo.
Te puedo dar un día que no haya mucho calor, o una de mis sonrisas.
No se que darte, así que pienso darte algo mágico, como el instante en el que los dos pensamos lo mismo, o como las palabras que nos adivinamos por que no queremos decírnoslas.
No se que darte, y quiero darte algo inolvidable, como la primera desnudez o el primer contacto de los órganos húmedos.
Como no se que darte, pienso darte algo permanente, como el ciclo de la luna, el mar o la tristeza.
En verdad no se que darte, así que pienso darte algo que te guste, como un capricho de Paganini, o una frase padre de Eco. Mi blusa roja puesta en tu cumpleaños o un abrazo. Un roce de la piel. Puedo darte la emoción adolescente de marcar y colgarte. La letra fácil de una canción más bien cursi. Puedo darte una metáfora, la más tierna que se me ocurra.
No se que darte, pero puedo darte, darte de mí, de lo que no tengo. Puedo darle a mi corazón tu compañía. Puedo regalarte mi ausencia, si quieres.

23 de junio de 2007

Pasa El Tiempo Y Ahora Creo Que El Vacío Es Un Lugar Normal...

Qué tiempo hizo falta para darme cuenta que la nostalgia no es un invasor, sino un invitado

21 de mayo de 2007

Café Con Cuerpo, Café Con Voz


Yo siempre me he jactado de ser una bebedora de café. En el castillo de la Reyna, no se puede beber café negro hasta que eres un adulto, es como un rito. Si ya te dejan beber café negro, entonces ya no eres un niño, los niños lo toman con leche. Para ser muy honestos yo nunca aprendí a beberlo sin azúcar, pero sí negro.


Con el tiempo me fuí haciendo más aguda: conocer cuando el café es viejo, cuando es "nescafé", cuando lo tostaron mucho, cuando lo quemaron en la cafetera, e incluso a hacer buen café.


Fui refinando mi gusto, conociendo que tipo de tostado me gustaba más, que tipo de grano, que tipo de cultivo...


Pero el conocimiento, el "insigth" más grande, vino ahora con esta soledad: yo prefiero el café con vos.

19 de marzo de 2007

Cómplices I

La charla familiar de café todas las noches. Y es que en esa época, llegaban a mi casa todas las noches, a cenar, a tomar café, a asegurarse de que no nos faltara nada, de que estuviéramos bien. Casi siempre la charla era de política, del trabajo, a veces, narraban historias divertidas de cuándo eran más jóvenes, de cuando mi abuela vivía, de viajes o de travesuras de infancia, y yo que en aquel entonces no entendía mucho ni de política, ni de trabajo, ni de situaciones del país (cosa que no ha cambiado mucho) prefería estas charlas y suplicaba a mi mamá cuando me mandaba dormir para quedarme a escucharlas.

Esa noche empezó uno de los tíos: "realmente es una bajeza, los he visto y el niño escupe en la casa y dice groserías".
Alguien más:" me parece que es un crítica a la sociedad americana, el problema es que no es un programa para niños, pero en México lo estan pasando en horario infantil"

Al escuchar esto me helé, sabía la importancia de las opiniones de los tíos en mi familia, y con miedo lo ví de reojo, esperando su reacción. No hubo tal, ante los comentarios se abstuvo y solo me dirigió una mirada que hoy me es indescriptible, una mirada que me decía: tranquila, no va a pasar nada, pero no me veas más para que no sospechen, pero que decía todo esto en cuestión de fracciones de segundo, y retiró sus ojos y sorbió su café.

Díficilmente puedo traer a la mente un recuerdo tan feliz como aquel donde mi padre, mi hermana y yo reímos a carcajadas mientras Homero cae una y otra vez por el gran cañón... a las 7 de la noche, en el horario infantil.

23 de febrero de 2007

Where Have All The Flowers Gone?

Fui a buscarTE, creo que fui más bien a buscarNOS, en verdad creo que no supe lo que estaba buscando a ciencia cierta.
Y en vez de encontraTe, sucedió que encontreLOS. Y la cuestión no fue solo de tu lado, tampoco era yo la que te buscaba, ahora éramos nosotros buscándote... perdón, buscándolos.

Qué quería yo encontrar realmente? Quería encontrar eso que estuvimos platicando, recordando las hazañas, las complicidades, algunas solo las pensé (las pensamos??) los otros no entenderían. Míseramente solamente pudimos remembrarlas, narrarlas como buenos tiempos, pero no hicimos del encuentro ninguna hazaña, nada que pueda ser narrado con sonrisas, con nostalgia.

Podía yo encontrar eso que quería? Qué tonta, qué ingenua, eso ya no existe, ya no es de este tiempo, antes éramos tu y yo prostituyendónos por un café, sobornando a un policía con 20 pesos, sentados en un oxxo a las 3 de la mañana.... fue penoso incluso decirlo, eso no significa nada para nadie, ni siquiera para los otros que compartían la mesa con nosotros, los que ahora comparten nuestra existencia.

Ya no pude llamarte, no quise llamarte con él, no quise que respondieras con ella, además... qué iba a decirte?? "Bueno, ahora sí, ya cuéntame quién eres ahora?"

Qué lejos me siento, qué ajena, qué vergüenza me da mirarme a veces tan lejos de los qué eramos ahí, entonces.

My Friend of Misery, espero que nuestro paisaje nos esté esperando intacto (un oxxo en una calle oscura a las 3 de la mañana??) pero no sé hasta que punto está intacto sin nosotros...

16 de febrero de 2007

El Asombro Y El Eterno Retorno O No Ticket No Laundry

Cuando era muy pequeña mi mamá utilizaba una estrategia bastante eficaz y útil para los bebés de la clase media (más bien tirándole a baja, como en mi caso); la estrategia consistía en esconder por algún período de tiempo algunos de los juguetes míos y después de unos días volvermelos a dar: La sorpresa era clara, el asombro indescriptible. Yo estrenaba juguetes cada semana cuando mucho cada 15 días. Cuando ya mayor mi mamá me contaba sus esstrategias para no ser una niña latosa, frustrada y aburrida (incluyendo el resistol en las manos, pero esa es otra historia) no pude más que sorprenderme del ingenio, que maravilloso és cuando algo retorna, pero retorna de tan lejos, del olvido que es como si nunca hubiera existido y nos sorprende.

Me parece que es el mismo fenómeno que uno experimenta cuando encuentra dinero en el bolsillo de un pantalón, o en el fondo de alguna bolsa, es el dinero que ya fue nuestro, y que regresa a salvarnos en un final de quincena.

Ayer recogí la ropa en la lavandería, una de las encargadas se acercó y me dijo: "Te vas a llevar también la otra?? "
Yo: "Cuál otra?"
Ella: "La que trajo ""tu esposo"" en diciembre....

Y ahí estaba yo saliendo de la lavandería con dos paquetes de ropa en vez de uno, con dos billetes menos en vez de uno y con un pantalón, dos blusas y varios calzones para estrenar.

...Bendito El Reloj Y Bendito El Lugar, Benditos Tus Besos Cerquita Del Mar...