Tiempo es lo único que se necesita para entender... y el tiempo lo único que hace es que se olvide la importancia de entender, por que al final uno nunca entiende...
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, mi es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.
J. Sabines
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26 de junio de 2008
25 de junio de 2007
De Hace Tiempo....
Texto que nació hace tiempo, al leer el nick del messenger de alguien con quien no hablo
Como no se que darte, pienso darte algo bonito, como la nota de una cuerda de violín o el primer paso de un baile sencillo.
Te puedo dar un día que no haya mucho calor, o una de mis sonrisas.
No se que darte, así que pienso darte algo mágico, como el instante en el que los dos pensamos lo mismo, o como las palabras que nos adivinamos por que no queremos decírnoslas.
No se que darte, y quiero darte algo inolvidable, como la primera desnudez o el primer contacto de los órganos húmedos.
Como no se que darte, pienso darte algo permanente, como el ciclo de la luna, el mar o la tristeza.
En verdad no se que darte, así que pienso darte algo que te guste, como un capricho de Paganini, o una frase padre de Eco. Mi blusa roja puesta en tu cumpleaños o un abrazo. Un roce de la piel. Puedo darte la emoción adolescente de marcar y colgarte. La letra fácil de una canción más bien cursi. Puedo darte una metáfora, la más tierna que se me ocurra.
No se que darte, pero puedo darte, darte de mí, de lo que no tengo. Puedo darle a mi corazón tu compañía. Puedo regalarte mi ausencia, si quieres.
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